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Mostrando entradas de enero, 2017

Campo de amapolas.

—Uno… dos… tres… —tenía el rostro escondido entre sus brazos, contra el tronco del inmenso castaño que se alzaba en mitad del herbazal— cuatro… cinco… seis… —notaba las briznas de hierba colándose entre los dedos de sus pies, frescas a pesar del calor del estío— siete… ocho… nueve… —esbozó una tímida sonrisa, sin despegar los párpados— ¡Y diez! Abrió los ojos y se dio la vuelta rápidamente: frente a ella se extendía un campo interminable de amapolas, sin ningún otro árbol a la vista. Frunció el ceño al no encontrar ninguna flor aplastada que delatase su rastro. Arrugó la nariz e inclinó la cabeza hacia atrás para ver si se había escondido entre las ramas del árbol, pero no tuvo éxito. Inspiró hondo, todavía con la leve sonrisa dibujada en los labios. Sabía que la observaba desde algún lugar de la pradera, aunque no pudiese verle. Se había escondido muy bien, pero eso sólo hacía el juego más estimulante. —Os pienso encontrar, ya lo veréis —prometió entre dientes antes de salir de la somb…