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Te he visto.

La copa estalló entre mis dedos, rasgándome la piel y provocando que la sangre se mezclase con el vino del recipiente. Reprimí un quejido de dolor mientras extraía un trozo de cristal de la palma de mi mano con cuidado.
Una de las profesoras exclamó horrorizada mientras se ofrecía para curarme los cortes. Sin embargo, rechacé su oferta con una educada disculpa tranquilizadora. Decidí salir del gimnasio a toda prisa para adentrarme en los vestuarios a enjuagarme las heridas.
Cerré la puerta tras de mí, aislándome de los alumnos y profesores que se habían reunido esa noche para celebrar el Baile de Navidad. No tenía ganas de estar allí. Mi trabajo no consistía en vigilar a los gamberros, ni siquiera tenía porqué estar presente y, sin embargo, no había podido evitar ofrecerme voluntario para ayudar a mantener el orden, para contorlarla. Sentía ciertos impulsos que me instaban a no quitarle el ojo de encima, a velar por su integridad y protegerla si la ocasión lo requería.
Sentía la necesidad de ser preventivo, de observarla desde la distancia sin que se diera cuenta.
Abrí el grifo e introduje la mano lastimada dentro del chorro del agua, soltando un quejido cuando me rozó los cortes con demasiada intensidad, llevándose consigo sangre y pequeños trozos de cristal.
–Max –una voz me sobresaltó de pronto, haciendo que me girase hacia su portadora. El ruido de la música me había hecho bajar la guardia–. ¿Estás bien?
Forcé una sonrisa, procurando transmitir confianza.
–Sí, ha sido un pequeño accidente –clavé la vista en la palma de mi mano, que todavía permanecía bajo el agua–. No te preocupes.
La japonesa cerró la puerta del vestuario tras ella, permaneciendo inmóvil en el sitio, observándome en silencio de manera extraña.
–¿Qué haces aquí? –intenté sonar despreocupado mientras me envolvía la mano con papel higiénico.
Haruka se alisó el vestido morado mientras se acercaba a mí con cuidado, caminando lentamente.
–Estás en los vestuarios de chicas –sonrió con amabilidad–. Supongo que te has equivocado de puerta.
Abrí la boca, comprendiéndolo todo.
–Lo siento –me disculpé, dirigiéndome hacia la salida–. Ahora mismo me voy.
No obstante, la japonesa me retuvo por el antebrazo, obligándome a permanecer allí. Mi confusión aumentó y ella lo percibió. Era una chica atenta, inteligente, capaz de percatarse de los más mínimos detalles sin ningún tipo de esfuerzo.
Fui consciente de que su expresión había cambiado. Su rostro se había vuelto serio, borrando la sonrisa sensata que tanto le caracterizaba.
–Te he visto –pronunció las palabras en un susurro, asustada.
Fruncí el ceño, sin comprender lo que quería decir. Tal vez se refería a que me había visto rompiendo la copa inconscientemente.
–Ha sido un accidente –repetí, neutral, procurando quitarle importancia.
Sin embargo, Haruka negó con la cabeza mientras me miraba fijamente.
–No, no lo entiendes –hizo una pausa y aprovechó para apretarme el antebrazo con delicadeza–. Te he visto. Sé porqué has roto esa copa.
Me sentí incómodo repentinamente, deseando que tuviera una idea equivocada de los acontecimientos. Sin embargo, era consciente de que Haruka iba mucho más allá de la inocencia que tanto cegaba a su amiga.
–He visto cómo mirabas a Sun –añadió, cortándome la respiración de cuajo–. He visto cómo la mirabas cuando Héctor ha intentado besarla.
Parpadeé varias veces seguidas, sin saber cómo reaccionar. Estaba claro que había subestimado su capacidad de observación.
Me contemplé en el espejo, asustado de mí mismo. Afortunadamente, comprobé que mi mano había dejado de sangrar gracias a la venda improvisada que había fabricado. Sin embargo, eso no me hizo sentir mejor; la culpabilidad seguía clavada en lo más profundo de mi pecho.
Haruka se llevó la mano que tenía libre a la cara, ocultando sus labios entreabiertos. Mi silencio había sido suficiente para aclarar las cosas sin necesidad de utilizar las palabras.
–Es cierto –murmuró, asustada.
La observé con el ceño fruncido. Sus ojos se habían llenado de lágrimas, pero era lo suficientemente fuerte como para no derramarlas delante de mí. Tragué saliva para intentar deshacer el fuerte nudo que amenazaba con estrangularme, pero no fui capaz de negarlo. No pude inventarme una excusa que desmintiera sus pensamientos. No me creería, de todas formas.
La japonesa se destapó los labios e intentó pronunciar una afirmación con grandes dificultades mientras varias lágrimas descendían por sus mejillas a toda velocidad, sin remedio alguno:
–Sientes algo por ella –percibí una sonrisa floreciendo en su rostro.
Me llevé las manos a la cabeza, buscando la forma de salir de aquel embrollo de manera digna. Sin embargo, pronto acabé aceptando que era inútil tratar de mentirle. Haruka lo sabía y no podía hacer nada al respecto para tratar de ocultar mis sentimientos.
–Creo que es mejor que te vayas –sugerí, amargamente.
La japonesa se secó las lágrimas rápidamente con un trozo de papel higiénico, procurando no estropearse el maquillaje. Me apoyé en la encimera que había enfrente de los aseos, todavía mirándome en el espejo de reojo con cierta repugnancia. Sin embargo, me distraje cuando una delicada mano apareció frente a mí con un trozo de papel entre los dedos. Me fijé mejor, recogiéndolo para leer lo que había escrito en él.
Una dirección.
Observé a Haruka detenidamente, entre confundido y frustrado.
–Vamos a estar en ese parque esta noche –aclaró, con cierta preocupación impregnando su suave voz–. Megan quiere emborracharse, ya la conoces.
Permanecí en silencio, esperando a que continuase hablando.
–Sun no está bien. No me fío de ella –su preocupación se incrementó–, y Meg no es una buena influencia. Me gustaría que te pasases por ahí a echarle un vistazo, por si te necesita.
Sentí que las fuerzas me abandonaban.
No era un policía. No tenía porqué estar patrullando las calles para velar por su seguridad. No era mi trabajo y, no obstante, sabía que en cuanto Sun abandonase el gimnasio acompañada de sus amigas, no podría evitar salir corriendo tras ella.
Oculté mis ojos debajo de la mano que conservaba sana, sintiéndome un incompetente. ¿Cómo se podían haber torcido tanto las cosas? No había planeado nada de todo aquello y, no obstante, era eso lo que más me asustaba: cuanto menos control tenía sobre mis sentimientos, más verdaderos eran.
Cuando por fin me atreví a retirar la mano que obstaculizaba mi visión fui consciente de que estaba solo. Haruka se había ido.
Mi corazón empezó a latir descontrolado, haciéndome perder los nervios y obligándome a salir corriendo de los vestuarios como una exhalación directo hacia el aparcamiento mientras me palpaba uno de los bolsillos del pantalón para comprobar que las llaves del coche permanecían en su sitio.

Comentarios

  1. ¡¡¡¡¡Al fin Max reconoce que siente algo por Sunny!!!!! Ay, qué genial :3333333
    Haruka, muy lista ella, ha dejado al pobre pelirrojo sin habla! Me cae bien esta chica. Y con lo de que "Héctor ha intentado besarla" te refieres a que no lo ha conseguido o que sí que la ha besado y Sun le ha rechazado? e.e
    Me imagino la estampa; Megan borracha hablándole a una farola, Haruka intentando controlarla, y Max aprovechando el tiempo para acercarse a Sun... puajajjaja *-*
    Me ha encantado. Mucho. Quiero leer más, jo >.<

    Un beso enorme (:

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  2. Hola de nuevo!!!! Suuuuuuuuuun, pedazo de relato XDD M ha encantado. Es como ese refrán de Los hechos dicen más que las palabras, XDD Pues Max lo ha dicho todo y lo mejor es que Haruka lo sabe!! Si ella lo sabe ya no es una verdad que intenta convencerse de mentira =P Es genial. Todo es perfect!! Y además... chanchanchaaaaan... Sun y Héctor!! XDD Él ha intentado besarla!! Qué fuerte, en serio Sunny cada día tengo más ganas de poder leer entera la historia XDD es tan fuerte y engancha de una forma XDd Me alegra que te hayas animado a subir otro relatillo de ellos =) Thanks baby. Ah!! Y antes de despedirme decirte....que pases unas geniales vacaiones!!! =D Ya nos contarás.

    Un beoste enorme y que las vacas te iluminen y ayuden en tu largo camino, joven escritora XD ^.^

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  3. OMG. Llego de mis vacaciones y me encuentro con esto. Ni más ni menos.
    Decir que me ha encantado no será suficiente, supongo. Me ha fascinado, enganchado y sobrecogido. Te repito demasiado que me encanta tu forma de escribir. Pero no sólo por eso me ha gustado el relato. Has mantenido la tensión creciente a lo largo de las líneas, el estallido de la copa, las palabras de Haruka, la reacción de Max. Madre mía.
    Sin duda, uno de tus mejores relatos. Y apuesto a que será uno de los mejores momentos de tu novela.
    Un beso, Sun. Y sigue así, no lo dudes.
    PD: no pongo más porque no tengo palabras. :)

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  4. Coincido con las comentaristas anteriores en que éste es uno de los mejores relatos que has escrito, my lady. Tengo varias cosas que señalar: primero, que me ha gustado mucho el hecho de que saques a Haruka, pues es un personaje al que conocemos pero que no hemos visto en profundidad, y más en un momento taaaan clave. Luego, ¡por fin Max reconoce la verdad! Ya era hora, coñe. Estoy de acuerdo con Diana, a ver si Megan se emborracha, Haruka trata de controlarla y Max tiene una oportunidad con Sunny... Si Héctor no se le pone antes por delante XDD. En resumen, I fucking loved it! Un beso y que pases buenas vacaciones :)

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  5. me encanta!!
    tiene mucha fuera y intensidad; además posee ese toque tan misterioso que te atrapa des del principio a fin con mucha tensión.
    logras hacer vibrar a los personajes.

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